LA LLEGADA DE LOS DIOSES
Los enanos miraban inquietos a su alrededor. Las gradas del campo de blood bowl resplandecían en la zona donde los seguidores nórdicos deberían estar montando un enorme escándalo. En su lugar, el silencio de la zona norte resultaba… perturbador.
En las competiciones de blood bowl no se producían muchos desplazamientos de seguidores visitantes. Solamente cuando los equipos jugaban en terrenos neutrales se producían los inevitables enfrentamientos entre las diferentes aficiones. En ese soleado día de verano ningún enano había acompañado al fornido grupo de jugadores que defenderían el honor de su raza en el comienzo de la Casado´s Bowl, una prestigiosa competición que iniciaba su andadura recogiendo el testigo de la mundialmente famosa Tor`s Bowl, celebrada el pasado verano.
A pesar de la falta de seguidores cuando viajaban, los enanos estaban habituados al bullicio de las aficiones locales desde horas antes de que empezasen los encuentros. En especial los equipos nórdicos tendían a realizar inútiles demostraciones de fuerza y habilidad mucho antes del comienzo de los partidos mientras cientos de seguidores los jaleaban desde las gradas. En el caso de los jugadores enanos esas demostraciones no servían de nada. Ni las provocaciones, ni los estúpidos que las proferían alteraban el ánimo enano de aplastar cuanto se pusiese en su camino una vez iniciado el tiempo de juego.
Pero en este caso los enanos se habían encontrado con… nada.
El arbitro era un ogro enorme, con numerosas cicatrices que recorrían su cabeza y con una mirada maliciosa muy poco habitual en los miembros de su raza. Él no parecía preocupado, quizás conocía de antes al enigmático equipo nórdico. En cualquier caso cuando apenas quedaba un minuto para la hora estipulada del comienzo del encuentro se acerco con lentas y pesadas pisadas al capitán enano.
-¡Enano!, ¡coloca a tus jugadores, recibís vosotros!,
-¿Cómo dices, bestia sarnosa?, aquí no hay nadie, danos el partido ganado por incomparecencia y nos marcharemos de este apestoso lugar, ¿o acaso vamos a jugar contra fantasmas?- Las risotadas del resto del equipo se escucharon estruendosas en medio del silencio sepulcral… y se vieron bruscamente interrumpidas cuando un enorme ostión impacto con violencia contra el jugador matatrolls.
-No somos fantasmas enano… ¡Hoy juegas contra dioses!-
El autor del golpe y de la frase se alzaba imponente en el centro del campo, justo frente al lugar donde acababa de abrirse un portal resplandeciente. El resto de dioses comenzaron a aparecer, mientras el balón salía golpeado con violencia desde la bota de Volstagg y la liga de Asgard dio comienzo…
By friky